martes, 13 de enero de 2009

PIEDRAS Y ROSAS



Deseabas con locura la calma
de una muerte que alejaste
durante horas--
con el cuerpo de una mujer para tu jarrón,

botijo, urna...
fuiste el terciopelo rojo de una rosa ansiosa,
floreciendo en su anhelo
por volver a la tierra.

Ahora yaces bajo una lápida--
quieta, más allá del frío,
más allá de los voltios azules, más allá
de tu luna pertubadora.

Fuiste una fuente
erguida para su caída. Y tus ojos
dos oscuras piedras de silencio,
desbordándose en un océano
de verso profundo.

Ahora los huesos de tu cuerpo yacen quietos,
areniscos. Y tus dientes permanecen
silenciosos, como guijarros pacíficos,
más allá del bombardeo de las olas insistentes.

Y tú flotas en la blancura
de tu madre huesuda, que con lágrimas
ha puesto estrellas en las cuencas de tus ojos.

Sylvia Plath

3 comentarios:

El chache dijo...

Que triste.
Un buen texto.
Me ha gustado.
Un saludete

Arwen dijo...

Hola Yaiza: te he concedido el premio abrazos si quieres mas información te pasas por mi blog...a por cierto aunque triste bonita poesia...besitos guapa

Yaiza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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